Un año después la AECS volvió a solicitar la publicidad para la quinta edición de su festival benéfico para recaudar beneficios para asociaciones contra el SIDA y a favor de la integración y visibilidad. En esta ocasión el festival fue en el exterior y no sólo con actuaciones musicales, sino algo más abierto y familiar.
Debido a que este festival tenía un calibre familiar, se evitaron connotaciones más sexuales o adultas, para dar una imagen más festiva, sin perder el simbolismo del lazo y el color rojo. Se representó de una manera mucho más sutil y perdiendo cierto protagonismo en comparación con las publicidades del año anterior.
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